Todo o nada es la guerra entre E.E.U.U. e Irán. ©Mariano Cabrero Bárcena es escritor
Con su control del estrecho de Ormuz, los iraníes disponen del medio perfecto para hacer que el conflicto armado les resulte demasiado costoso a Estados Unidos, a muy corto plazo. Esto es lo que ha llevado a los norteamericanos a intentan igualar la apuesta con esa amenaza -si puede-de destruir la infraestructura energética iraní. En cierto modo, a lo que estamos asistiendo es a un espacio de ?guerra de desgaste? en cámara rápida?
Todo o nada es la guerra entre E.E.U.U. e Irán. Es una guerra de desgaste la que está llevando a cabo el bueno de Trump; con permiso de Irán. En la guerra de Irán, ninguno de los dos bandos cuenta con el tiempo suficiente para eso, para terminar la guerra? (La guerra de Ucrania es una lenta erosión de dos economías que buscan hacer que la otra colapse en un plazo corto. La guerra es así).
Con su control del estrecho de Ormuz, los iraníes disponen del medio perfecto para hacer que el conflicto armado les resulte demasiado costoso a Estados Unidos, a muy corto plazo. Esto es lo que ha llevado a los norteamericanos a intentan igualar la apuesta con esa amenaza -si puede-de destruir la infraestructura energética iraní. En cierto modo, a lo que estamos asistiendo es a un espacio de ?guerra de desgaste? en cámara rápida?
Dejando a un lado lo hipotético, lo verdaderamente cierto es que la diplomacia ya está en marcha, aunque de momento no hay resultados que beneficien a ambas partes: Estados Unidos e Irán. Paquistán, que es quien hace de mediador, es un clásico para la resolución de conflictos armados, pretendiendo desarrollar un plan en dos fases: primero, un alto el fuego para evitar escaramuzas sin control y, después, la negociación propiamente dicha?
No funciona casi nunca. Aunque parezca lo contrario, suele ser más difícil mantener un ?alto el fuego? que llegar a un acuerdo definitivo, porque en el primero no existen incentivos para el que va ganando. En este caso, quien va ganando es Irán, aunque no sea en términos militares, sino políticos?
Por eso los iraníes rechazaron, sin dudarlo, la propuesta de Paquistán. Toda su fuerza negociadora está en su amenaza al tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz. Sin embargo, lo que sí puede hacer Irán, y así lo está haciendo,
es dejar pasar cada vez más barcos, pero siempre de una manera selectiva. Con esta táctica dificulta -fehacientemente- que Estados Unidos pueda unir a toda la economía mundial contra el cierre del estrecho, y así establezca esa nueva orden en el estrecho de Ormuz que Teherán quiere imponer, incluso después de que termine la guerra (y aquí paz y después gloria?).
Si el bueno de Trump termina cumpliendo sus amenazas de bombardear la infraestructura civil iraní o ha decidido ampliar una vez más el plazo. Está en la naturaleza de los ultimátums que no podemos saber todavía. ¿Cuál de las dos cosas sucederá?
No obstante, esta guerra podría volverse más peligrosa para las monarquías del del Golfo, cuya mera existencia como países se volvería inviable?si Irán destruye sus plantas desalinizadoras.
La Coruña, 7 de abril de 2026
©Mariano Cabrero Bárcena es escritor
Sé el primero en comentar