Condolencias a las familias y amigos por parte de CL
Gestión, mantenimiento, abandono, y el caso El Bocal. Carlos Magdalena
Tenía que pasar y al final pasó. La tragedia, la indecencia de la muerte entró en la casa de seis familias. Nosotros siempre hemos denunciado que la regla general, el común denominador en la política y lo fundamental a lo que hay que votar es a la gestión pero se vota a la ideología, a las siglas. Un buen gestor puede ser de derechas, de izquierdas o de centro pero eso todavía aquí en España no se contempla. Lo que prima es los unos contra
Tenía que pasar y al final pasó. La tragedia, la indecencia de la muerte entró en la casa de seis familias. Nosotros siempre hemos denunciado que la regla general, el común denominador en la política y lo fundamental a lo que hay que votar es a la gestión pero se vota a la ideología, a las siglas. Un buen gestor puede ser de derechas, de izquierdas o de centro pero eso todavía aquí en España no se contempla. Lo que prima es los unos contra los otros.
Aquí en Santander, en Cantabria, en España, hay una palabra que se olvida y nunca se tiene en cuenta: "Man-te-ni-mien-to", desafortunadamente puesta en evidencia en los últimos meses con demasiada frecuencia.
Se hacen cosas, s?, pero no existe una partida de mantenimiento para conservar lo hecho porque el mantenimiento es silencioso, no tiene fotógrafos ni declaraciones grandilocuentes de nuestros locuaces gobernantes.
El caso del Bocal reúne las tres indecencias, falta de gestión, falta de mantenimiento y abandono, es decir desidia total. Lo peor es cuando el resultado del abandono cobra vidas humanas y en este caso con el agravante de que el día anterior se avisó de la posible catástrofe con el resultado de la muerte de seis jóvenes. Desde Cantabria Liberal siempre hemos denunciado que en nuestra ciudad cuando se hacen obras no se conservan y esto va desde el mobiliario urbano, hasta la pintura, los asfaltados, las estatuas o monumentos, los lugares emblemáticos etcétera, ahí está la hemeroteca para certificar lo que hemos denunciado durante años. Cuando se hace una obra se busca más la foto del momento, la inauguración, que la consolidación de la obra y el conservar lo hecho.
Hemos denunciado siempre y existen también asociaciones nada sospechosas que constantemente denuncian el estado de abandono de nuestra riqueza cultural, ya no de las obras que se hacen sino de las que forman parte del patrimonio cultural de Cantabria, monumentos, ermitas expoliadas y un largo etc.
Pero no nos descentremos, finalmente lo que tenía que pasar pasó, un suceso evitable que por desgracia, remachamos, podría haberse evitado. Y en este caso podía haberse evitado por doble motivo, el primero vigilando y manteniendo las pasarelas como decimos y el segundo si se hubiese atendido la llamada al 112 que hizo un ciudadano preocupado y responsable que alarmado dio aviso pero no se llevaron a efecto las medidas necesarias de precinto zona etc. La incompetencia llega a límites insospechados. Algunos/as por justificar lo injustificable lo achacan a la falta de personal, ¡falso! , lo que se pone de manifiesto es la falta de profesionalidad, cualificación y responsabilidad de muchos ineptos/as que ocupan puestos que no merecen.
Estos políticos sueltan dinero para incrementar plantillas de la subvención para reducir el paro de cara a la galería pero el control, formación y profesionalidad no se incrementa aunque se disfracen con buzos o uniformes. Otra cosa es la culpabilidad y responsabilidad de Costas al abandonar la obra, o que no se haya exigido nunca que fuese desmantelada en su totalidad puesto que quedó a medio hacer y al albur de las inclemencias del tiempo y del paso de los años.
Total abandono, ahí quedaron las tablas, las miserias y ahora las consecuencias, la muerte. Falta gestión.
En definitiva existe una falta muy grave de responsabilidad por parte de todos, unos de forma directa y otros de forma indirecta, pero todos responsables y culpables de esas muertes. Algunos medios de comunicación denunciamos el abandono, la falta de la partida de mantenimiento, la falta de cualificación de quien ocupa cargos sin responsabilidad, la gran lacra de la administración, ya sea un médico, un policía pero en el vértice el político pero nos achacan que lo hacemos por "manía" a tal o cual personaje", el egocentrismo no tiene límites.
Los políticos que se dedican al bla,bla blá y a la fotogénica, poco a trabajar, pero lo peor es que muchas veces es porque no saben y no llegan sus conocimientos más allá del discurso preparado con antelación por algún colaborador/a. Algunos/as tienen que marcharse porque cambiar es difícil que cambien ya.
Condolencias a las familias y amigos por parte de CL
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