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Conceptos que aprendí 19-09-2026 06:15

Mi máquina de escribir. José Antonio Ávila López

Queridos lectores, de repente y sin saber cómo, empezaron a deleitarme aquellas bellas palabras, y parecía que cada una de las letras se habían despertado. Sentí que Bécquer quería comunicarse y dejar que su corazón pudiera expresar lo que sentía. El teclado de mi vieja máquina de escribir eléctrica Olivetti fue recibiendo todo lo que al folio desvelaba, poco a poco.

 

Conceptos que aprendí...

Queridos lectores, de repente y sin saber cómo, empezaron a deleitarme aquellas bellas palabras, y parecía que cada una de las letras se habían despertado. Sentí que Bécquer quería comunicarse y dejar que su corazón pudiera expresar lo que sentía. El teclado de mi vieja máquina de escribir eléctrica Olivetti fue recibiendo todo lo que al folio desvelaba, poco a poco. Y así, fue surgiendo un bello comentario de texto, un canto para llegar muy lejos. Y una voz que se escondía en esas letras, me hablaba así : «Quisiera que mis latidos caminaran en un sueño, con esos compases que suenan cuando el anochecer desprende esa tenue luz que acaba dentro del corazón». Quiero escribir estas líneas acordándome de aquellos días que son años, muchos años, en los que en mi máquina de escribir volaban frases que encontraban el camino que viaja hasta los sueños. Era fundamental que los rumores desaparecieran, para que el clamor de los acentos no desequilibrara aquel momento. Aquellos ratos eran un canto entre la espuma de un mar de sensaciones, donde la brisa se vuelve transparente y se puede percibir allí donde las olas danzan en calma. Sí..., ese azul que pinta de color el agua que sostiene melodías. Sí, ese que quiere acariciar la arena sin prisas, dulcemente... Me encantaba que las horas viajaran sin detenerse, y el aire, con un cigarrillo encendido, se soñaba a él mismo. Fueron momentos celestiales  donde «tejía» frases que se columpiaban en emociones en madrugadas que eran como un jardín despierto. En aquella máquina de escribir las letras pintaban, y mis sueños, que se vestían de perfume, se escribieron solos. «Mi Olivetti se dejaba acariciar por las letras», y ella contenta y yo feliz.
José Antonio Ávila López
45462148-A
Filólogo corrector de textos
Ex concejal Ayuntamiento Rubí
Telf. 661.07.14.76
08191 Rubí (Barcelona)

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