Enseñar es un privilegio. ©Mariano Cabrero Bárcena es escritor
Un joven con sus padres, en el despacho del director del centro,estaba sentado pero su madre permanecía de pie; alguien avisa a la madre de la criatura-Pero escuche señora, siéntese usted, y dígale a su hijo que se ponga de pie-, a lo que ésta respondió: No, que mi hijo está muy bien educado, y hay que proporcionarle autonomía propia, porque está creciendo.Bonita contestación de la progenitora, de cuyo nombre no quiero acordarme?Se está olvidando